Maestras Visitantes 

Mensaje Maestras Visitantes Septiembre 2010

 FE   /   FAMILIA   /   SOCORRO

Nuestra responsabilidad de nutrir espiritualmente a la nueva generación
Si no nutrimos a la nueva generación, ésta puede correr el peligro de volverse como la que se describe en Mosíah 26. Muchos jóvenes no creían en las tradiciones de sus padres y pasaron a ser un pueblo separado en cuanto a su fe, y así quedaron desde entonces. Los de la nueva generación de ahora podrían descarriarse de igual manera si no entienden el papel que juegan en el plan del Padre Celestial. Entonces, ¿qué mantendrá a salvo a la nueva generación? En la Iglesia, enseñamos principios de salvación, y esos principios son principios de familia, los cuales ayudarán a los de la nueva generación a formar su propia familia, a enseñar a esa familia y a prepararla para las ordenanzas y los convenios, y entonces la generación que le siga enseñará a la siguiente y así sucesivamente.
Como padres, líderes y miembros de la Iglesia, estamos preparando a esta generación para recibir las bendiciones de Abraham; estamos preparándola para el templo. Tenemos la responsabilidad de expresar de forma muy clara los puntos clave de la doctrina que se encuentra en la proclamación sobre la familia. La maternidad y la paternidad son funciones y responsabilidades eternas. Sobre cada uno de nosotros recae la responsabilidad de la mitad femenina o masculina del plan. Esta doctrina la podemos enseñar en cualquier entorno. Al hablar sobre el matrimonio y la familia debemos hacerlo con respeto y, por causa de nuestro ejemplo, la nueva generación puede recibir mucha esperanza y entendimiento, no sólo por las palabras que hablemos sino por la forma en que sintamos e irradiemos el espíritu de familia.


Julie B. Beck, Presidenta General de la Sociedad de Socorro.
De nuestra historia
Al hablarles a las hermanas en la reunión general de la Sociedad de Socorro el 23 de septiembre de 1995, el presidente Gordon B. Hinckley dijo: “…vivimos en un mundo de confusión, uno en el que los valores éticos están cambiando. Hay voces tentadoras que llaman en ésta o aquella dirección y hacen que se traicionen las normas de comportamiento comprobadas por el paso del tiempo”1. Acto seguido, el presidente Hinckley presentó “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” a las hermanas, a la Iglesia y posteriormente a las personas en todas partes.
En los años subsiguientes, este documento profético fue traducido a muchos idiomas y distribuido a líderes del mundo. En él se pide a los ciudadanos y a los líderes gubernamentales que “fomenten aquellas medidas designadas a fortalecer a la familia y a mantenerla como la unidad fundamental de la sociedad”2.
La proclamación se ha vuelto el fundamento de las creencias de los Santos de los Últimos Días acerca de la familia, una declaración a la que podemos aferrarnos sabiendo que al vivir sus preceptos, fortalecemos a nuestra familia y nuestro hogar.
¿Qué podemos hacer?
1. ¿Cómo puedo ayudar a mis hermanas a emplear “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” con la finalidad de nutrir espiritualmente a la nueva generación?
Considere compartir una copia de la proclamación y ayudar a las hermanas a determinar qué pasajes son más útiles para enseñar las doctrinas clave y a marcarlos.
2. ¿Cómo puedo nutrir espiritualmente a la nueva generación?
Considere extender la mano a los miembros de su barrio, rama, familia o comunidad que se puedan beneficiar de su atención y amor.
   

NOTAS
1. Gordon B. Hinckley, “Permanezcan firmes frente a las asechanzas del mundo”, Liahona, enero de 1996, pág. 113.
2. Véase “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, octubre de 2004, pág. 49.

AYUDAS PARA HACER LAS VISITAS
Estudie este material y, si es pertinente, analícelo con las hermanas a las que visite. Utilice las preguntas para que le sirvan de ayuda para fortalecerlas y para que la Sociedad de Socorro forme parte activa de la vida de usted.
PREPÁRESE PARA ENSEÑAR
Proverbios 22:6
Efesios 6:4
Enós 1:1;
Alma 53:20–21; 56:47; 57:27
Mensaje Maestras Visitantes Agosto 2010

                                                                                   FE / FAMILIA / SOCORRO                                             

Mensaje de las Maestras Visitantes

Nuestra responsabilidad de ser dignas de adorar en el templo
Liahona, agosto 2010

Estudie este material y, según sea apropiado, analícelo con las hermanas a las que visita.

Use las preguntas como ayuda para fortalecer a sus hermanas a fin de lograr que la Sociedad de Socorro forme una parte activa de su propia vida.


Los convenios que hacemos con las ordenanzas correspondientes que recibimos en el templo llegan a ser nuestras credenciales para ser admitidos en la presencia de Dios. Esos convenios nos elevan más allá de los límites de nuestro propio poder y perspectiva. Hacemos convenios para demostrar nuestra devoción para edificar el reino. Llegamos a ser el pueblo del convenio cuando se nos pone bajo convenio para con Dios. Todas las bendiciones prometidas son nuestras mediante nuestra fidelidad a esos convenios…

¿Qué pueden hacer las mujeres de la Iglesia para recibir las bendiciones del templo?


[Mediante] Sus profetas, el Señor invita a los que aún no han recibido las bendiciones del templo a hacer todo lo que sea necesario para ser merecedores de recibirlas. Él invita a los que ya recibieron esas bendiciones a regresar con la mayor frecuencia posible para disfrutar de nuevo de la experiencia, y ampliar su visión y comprensión del plan eterno.

Seamos dignas de tener una recomendación vigente para el templo; vayamos al templo a sellar eternamente a nuestra familia; regresemos al templo con la frecuencia que las circunstancias nos permitan; demos a nuestros antepasados fallecidos la oportunidad de recibir las ordenanzas de la exaltación; disfrutemos de la fortaleza espiritual y de la revelación que recibimos al asistir al templo con regularidad; seamos fieles y hagamos convenios en el templo y cumplamos con ellos para recibir todas las bendiciones de la Expiación” 1.

  

              Silvia H. Allred,

Primera Consejera de la Presidencia

General de la Sociedad de Socorro.

 

De nuestra historia

 

El presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) enseñó que la Sociedad de Socorro nació gracias al deseo de las hermanas de adorar en los templos: “Durante la construcción del Templo de Kirtland, a las mujeres se les pidió que trituraran

su vajilla en partículas muy pequeñas que pudieran mezclarse con el revoque de los muros del templo, lo cual atraería la luz del sol y de la luna y reflejaría esa luz para embellecer el aspecto del edificio.
En aquella época, cuando escaseaba el dinero pero abundaba la fe, los obreros daban de su fuerza y recursos para construir la casa del Señor. Las mujeres les proporcionaban alimentos: los mejores que podían preparar. Edward W. Tullidge informó que, mientras las mujeres cosían los velos del templo, José Smith, al observarlas, dijo: ‘Ahora bien, hermanas, ustedes siempre están prestas para ayudar. Las hermanas siempre son las primeras y las más importantes en toda obra buena. María fue la primera testigo de la resurrección y ahora las hermanas son las primeras en trabajar en el interior del Templo’...
De nuevo en Nauvoo, cuando el templo se estaba construyendo, algunas mujeres se unieron para confeccionar camisas para los obreros. Fue por eso que veinte de ellas se reunieron el jueves 17 de marzo de 1842, en la habitación superior del almacén del Profeta” 2. ◼    
  Notas                                                                                                            

1. Silvia H. Allred, “Templos santos, convenios sagrados”,

    Liahona, noviembre de 2008, págs. 113, 114.

2. Gordon B. Hinckley, “Ambitious to Do Good”,

    Ensign, marzo de 1992, pág. 2.

 

¿Qué puedo hacer yo?

 

  1. ¿Como puedo apoyar a mis hermanas para que se preparen para entrar en el templo y asistan al mismo?
  2. ¿De qué manera puedo ser un ejemplo del legado de aquellas primeras hermanas que hicieron sacrificios
    para recibir las bendiciones del templo?
  1. ¿Cómo puedo recibir las bendiciones del templo?
     

     Si desea más información, visite www.reliefsociety. lds.org.


 

 


 

Mensaje Maestras Visitantes  Julio 2010  

El fortalecimiento de la familia y el hogar
Fortalecer en toda oportunidad
“Cada uno tiene una situación familiar diferente. Algunas familias tienen un padre y una madre con hijos en el hogar, y hay parejas que ya no tienen hijos en casa. Muchos miembros de la Iglesia están solteros, algunos son padres solteros y otros son viudos que viven solos.
“No importa cómo esté constituida nuestra familia, cada uno de nosotros puede trabajar para fortalecerla o ayudar a fortalecer a otras familias.
“[Un día] me quedé en la casa de mi sobrina y de su familia. Esa noche, antes de que los niños se fueran a dormir, tuvimos una pequeña noche de hogar con un relato de las Escrituras. El papá nos habló de la familia de Lehi y de cómo enseñó a sus hijos que debían aferrarse a la barra de hierro, la cual es la palabra de Dios. Aferrarse a la barra de hierro los mantendría seguros y los guiaría al gozo y a la felicidad; pero si se soltaban, corrían el peligro de ahogarse en el río de aguas turbias.
“Para demostrarles a sus hijos, la mamá hizo el papel de la ‘barra de hierro’ a la que ellos debían sujetarse, y el papá representó el papel del diablo, tratando de alejar a los niños de su lugar seguro y feliz. A los pequeños les encantó el relato y aprendieron cuán importante es aferrarse a la barra de hierro. Después del relato de las Escrituras llegó el momento de la oración familiar…
“Las Escrituras, la noche de hogar y la oración familiar fortalecerán a las familias. Tenemos que aprovechar cada ocasión de fortalecer a las familias y apoyarnos mutuamente a fin de mantenernos en la senda correcta”1.
Barbara Thompson, segunda consejera de la Presidencia
General de la Sociedad de Socorro.
De nuestra historia
Desde el principio, la Sociedad de Socorro ha tenido la responsabilidad de fortalecer a las familias y los hogares. El profeta José enseñó lo siguiente a las hermanas en una de las primeras reuniones de la Sociedad de Socorro: “Al llegar a casa, no hablen una palabra áspera ni de enojo a su marido, sino dejen que la bondad, la caridad y el amor coronen sus obras de hoy en adelante”2.
En 1914, el presidente Joseph F. Smith le dijo lo siguiente a las hermanas de la Sociedad de Socorro: “Dondequiera que haya ignorancia, o por lo menos falta de comprensión con respecto a la familia… [allí] esta organización existe o está al alcance de la mano, según los atributos e inspiración naturales que le correspondan, [las hermanas] están preparadas y listas para impartir instrucción con referencia a esos importantes deberes”3.
¿Qué podemos hacer?
1. ¿Qué ideas para fortalecer las familias y los hogares compartirá con las hermanas?
Al meditar en sus circunstancias personales, el Espíritu le comunicará ideas a su mente.
2. ¿Qué prioridades puede cambiar este mes para fortalecer más a su propia familia y hogar?
   
NOTAS
1. Barbara Thompson, “Si fieles le somos”, Liahona, mayo de 2009, pág. 84.
2. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, pág. 515.
3. Véase enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, pág. 200.

 

 

 

 

 

 


Contacto

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Las Uvas y El Viento Nº 0116


 

El lema de la Sociedad de Socorro es "La caridad nunca deja de ser" (Moroni 7:46). En el sello de la Sociedad de Socorro figura este lema con gavillas de trigo que simbolizan el almacenamiento del grano para la época de necesidad.